Oración a la inmaculada concepción corta

Oración por la Inmaculada Concepción

Las palabras humanas no pueden describir quién es la que se convirtió en la verdadera Madre de Dios. Por supuesto, por sí misma no es más que una criatura. Sin embargo, Dios la elevó tan alto que sería necesario comprender quién es Dios para entender quién es la Madre de Dios.

Además, es la verdadera Madre de Dios. Es un dogma de fe. Aunque la dignidad de la maternidad divina explica la mayor parte de sus privilegios, la primera gracia que recibió de Dios fue su Inmaculada Concepción, su exención de toda mancha, incluso del pecado original, desde el primer momento de su existencia. Tal privilegio, además, debía serle muy querido, pues en Lourdes se nombró a sí misma: “Soy la Inmaculada Concepción”.    En aquella ocasión no dijo: “Fui concebida sin pecado”, sino: “Soy la Inmaculada Concepción”. De hecho, ella es una concepción, puesto que vino a la existencia en el tiempo. Sin embargo, es la Inmaculada Concepción.

Dios dijo a Moisés: “Yo soy el que soy” [Ex 3,14]: Yo soy la existencia misma, por eso no tengo principio. En cambio, la Inmaculada dice de sí misma: “Yo soy la Concepción”, pero, a diferencia de todos los demás seres humanos, la “Inmaculada Concepción”. (KW 1292)

Oración a la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María

Como todas las oraciones a los Santos, nuestras oraciones a la Virgen María se basan en el poder especial de los Santos para interceder por nosotros ante Cristo y el Padre. Pero como María tiene un papel único en la salvación, y una relación única con la Trinidad, nuestras oraciones a la Santísima Virgen también se basan en su poder especial de intercesión.

  Oracion a san antonio para un milagro urgente

“María es la Orans (orante) perfecta, una figura de la Iglesia. Cuando le rezamos, nos adherimos con ella al designio del Padre, que envía a su Hijo para salvar a todos los hombres. Como el discípulo amado, acogemos en nuestra casa a la madre de Jesús, que se ha convertido en la madre de todos los vivientes. Podemos rezar con ella y a ella. La oración de la Iglesia está sostenida por la oración de María y unida a ella en la esperanza”. (Catecismo, 2679)

“A causa de la singular cooperación de María con la acción del Espíritu Santo, la Iglesia ama orar en comunión con la Virgen María, magnificar con ella las grandes cosas que el Señor ha hecho por ella y confiarle súplicas y alabanzas.” (Catecismo, 2682)

Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción

Aunque la fiesta de la Inmaculada Concepción cae durante el Adviento, este día santo católico y su enseñanza se refieren a la concepción de María, no a la de Cristo. Celebramos esta fiesta de Nuestra Señora el 8 de diciembre.

El 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX publicó la Constitución Apostólica Ineffabilis Deus, que define y detalla el dogma de la Inmaculada Concepción. “Ineffeabilis Deus” significa en latín “Dios inefable”. Este término se refiere al misterio de la omnipotencia, la sabiduría y el plan de Dios para nosotros, un misterio que no podemos comprender plenamente; la Inmaculada Concepción de María es parte de este misterio. Ineffabilis Deus afirma:

  Salmos de sanidad para los enfermos

“Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer momento de su concepción, por singular gracia y privilegio concedidos por Dios Todopoderoso, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, fue preservada de toda mancha de pecado original, es doctrina revelada por Dios y, por tanto, ha de ser creída firme y constantemente por todos los fieles.”

Estampa de la Inmaculada Concepción

María, Madre de Dios, tu grandeza comenzó en el primer instante de tu existencia con el privilegio de tu Inmaculada Concepción. Después de Dios Todopoderoso y de la Sagrada Humanidad de Jesús, no hay ser tan grande como tú. Es verdad que eres una criatura y, por tanto, muy inferior al Ser Supremo. Pero eres una criatura tan santa y tan perfecta que eres superior a todas las demás criaturas. Sólo Dios podía hacerte tan santa y tan bella, y lo hizo para hacerte merecedora de la dignidad de ser la Madre de Jesús, el Hijo de Dios, el Verbo Divino.

Convenía que tú, Virgen Madre, concibieras al Hombre que era también Hijo de Dios. Convenía que estuvieras adornada con la mayor pureza que jamás haya podido tener una criatura. Tú eres la Virgen a la que Dios Padre decretó dar a su Hijo único -el Verbo divino, igual a sí mismo en todas las cosas- para que, entrando en el orden natural, se convirtiera en tu Hijo y en el suyo. Tú eres la Virgen inmaculada que el mismo Hijo eligió para hacerla Madre suya. Tú eres la Virgen inmaculada a la que el Espíritu Santo quiso hacer Su Esposa y en la que obraría el tremendo milagro de la Encarnación. El privilegio de la Inmaculada Concepción era adecuado a tu dignidad.

  Oraciones para calmar la rabia