La Virgen María: advocaciones y oraciones
Las advocaciones de la Virgen María son los títulos con los que los fieles invocan a la Madre de Dios, nacidos de una aparición, de una imagen o de una devoción, y todos se refieren a la misma Virgen María. La Iglesia la honra «con un culto especial», distinto de la adoración que se da solo a Dios, según el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 971).

Inmaculada Concepción de los Venerables (Bartolomé Esteban Murillo, c. 1678), Bartolomé Esteban Murillo. Dominio público, Wikimedia Commons.
¿Qué es una advocación de la Virgen María?
Una advocación de la Virgen María es cada uno de los títulos con los que los fieles la invocan, como Virgen de Fátima o Virgen del Carmen, nacido de una aparición, de una imagen venerada o de una devoción. Todas las advocaciones se refieren a la misma Virgen María, a la que la Iglesia honra «con un culto especial», esencialmente diferente del culto de adoración que se da a Dios, según el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 971).
Oraciones a la Virgen María
Las oraciones a la Virgen María que reza toda la Iglesia son cuatro, en el texto del apéndice de oraciones del Compendio del Catecismo.
Avemaría
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh, clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Acordaos
El Acordaos es la oración a la Virgen María para los casos difíciles, porque recuerda que nadie que haya acudido a ella ha sido abandonado.
Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu asistencia y reclamando tu socorro, haya sido abandonado de ti. Animado con esta confianza, a ti también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana. No deseches mis humildes súplicas, oh Madre del Verbo divino, antes bien, escúchalas y acógelas benignamente. Amén.
Bajo tu amparo
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡Oh Virgen gloriosa y bendita!
Las advocaciones de la Virgen, una a una
Apariciones

La Virgen de Fátima es la advocación de las apariciones de 1917 a tres pastorcillos de Portugal; su fiesta es el 13 de mayo.

La Virgen de Guadalupe es la advocación que se apareció a Juan Diego en 1531, patrona de toda América; su fiesta es el 12 de diciembre.

La Virgen de Lourdes es la advocación de las apariciones de 1858 a Bernadette y la Madre a la que se reza por los enfermos.
Advocaciones de España

La Virgen de Umbe es la Pura Dolorosa venerada en Laukiz (Bizkaia); su gran día es el primer sábado de septiembre.

La Virgen del Buen Suceso es la patrona de Cieza (Murcia), coronada canónicamente en 2014; su fiesta es el 8 de septiembre.
Devociones marianas

María Desatanudos es la Inmaculada del cuadro de Augsburgo que difundió el papa Francisco; se celebra el 8 de diciembre.

La Virgen del Carmen es la Virgen del Monte Carmelo y del escapulario, patrona de los marineros; su fiesta es el 16 de julio.